En una de las casas típicas de la Plaza del Coso se encuentra esta reproducción dedicada al mundo vacceo.
Las distintas salas reviven la ciudad vaccea de Pintia durante los siglos IV a I a. de C., que se encuentra a 4 kms. de Peñafiel.
A través de esta recreación de una calle, ritual funerario, necrópolis y barrio alfarero se ofrece una imagen idealizada de las actividades cotidianas de estas gentes, ambientadas con reproducciones de cerámica y orfebrería similares a las recuperadas enn las excavaciones arqueológicas del yacimiento.
Y como colofón en la sala de proyecciones un diaporama nos introduce en el corazón de Pintia a finales del Siglo I a. de C.
El patrimonio arqueológico por estar oculto tan vez pasa más desapercibido.
La Zona Arqueológica Pintia es un "diamante en bruto" que concita el interés científico y del gran público; la promoción de este Bien de Interés Cultural debe tener como objetivo principal su investigación y conservación, al tiempo que su disfrute colectivo por la sociedad heredera de ese patrimonio cultural.
La Zona Arqueológica Pintia ha desvelado recientemente un sistema defensivo de una magnitud inimaginada, con una muralla de 7 metros de anchura y un foso de otros treinta a lo largo de más de un kilómetro de perímetro, sirviendo de contención a 25 hectáreas de ciudad (Las Quintanas) con siete ciudades incendiadas y reconstruidas de época vaccea, más los niveles romanos y visigodos superpuestas; en el pago de Carralaceña alberga los hornos de cocción cerámica más grandes y mejor conservados de toda Europa; la necrópolis de incineración -gravemente acechada por las labores agrícolas- con más de 40.000 metros cuadrados de superficie, seiscientos años de uso y una acumulación de decenas de miles de enterramientos, constituye el cementerio prerromano más importante de toda la Península Ibérica, a excepción de algunas tumbas principescas.
Desde el aire se ha reconocido un posible santuario de planta cuadrangular y media hectarea de extensión aproximada. En definitiva, Pintia contituye un lugar único en su género, una verdadera joya que el trabajo de varias generaciones de arqueólogos puede poner en evidencia para el disfrute colectivo.
Carlos Sanz Mínguez.
Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, Universidad de Valladolid |